¿Por qué están destacan las piscinas con sal en España?

10 ene. 2023
Ventajas y desventajas de las piscinas con sal ¿Hay que decir adiós al cloro?

Sostenibles, más económicas y duraderas. Las piscinas de sal se han convertido en el producto estrella, tanto en verano como en invierno, relegando a las tradicionales de cloro. Aunque no tienen el mismo PH y concentración salina que el agua del mar, pese a lo que pueda pensarse, siguen siendo muy beneficiosas para la salud y la piel.

Aunque aún hay un sector de la población muy reticente a su uso, lo cierto es que sus probados e innumerables beneficios hacen que cada día más personas la usen. Tanto en municipales, clubs deportivos, gimnasios o en complejos residenciales, las piscinas de sal son la alternativa perfecta para reducir químicos y evitar la oxidación constante del agua, manteniendo una buena salubridad y desinfección en todo momento.

Características de las piscinas de sal

Todas ellas están reguladas legalmente bajo el Real Decreto 742/2013. El texto no hace especial hincapié en las aguas saladas, tan sólo especifica que estas deben mantenerse en buen estado, limpias y tratadas adecuadamente. Para evitar en todo momento infecciones y virus.

Para crear el efecto salino y la principal cualidad de esta piscina, se utiliza cloruro de sodio. Esta actúa como el cloro habitual desinfectando y manteniendo limpia y sin bacterias el agua día tras día, a través de un sistema denominado clorador salino, y que puede instalarse en piscinas de obra, prefabricadas o de plástico y madera. Cualquier tipo e independiente de su tamaño y tipo de fabricación puede utilizar este medio natural.

Además de la sal común, la de mesa, que es la más utilizada, hay otros tipos que también son válidos para el mantenimiento:

  • Vacuum. Un tipo de sal deshidratada que se adquiere en formato sólido, ya sean pastillas o píldoras, que estaca por su rápida y fácil disolución.
  • Epsom o sales de magnesio. Son usadas especialmente en spas o espacios de bienestar y salud por su alta concentración salina.
  • Pastillas mezcladas. Se componen de sal y otros ingredientes extra para otro tipo de beneficios, tales como olores u otras especificaciones técnicas.

A través de cualquiera de estas variedades, la sal genera un ciclo de limpiado y desinfección continua. El proceso comienza al depositarse la elegida en el clorador salino. Este sistema la vierte a la piscina generando electrólisis. O lo que es lo mismo, creando un proceso eléctrico natural y orgánico, que se encarga de descomponer los elementos nocivos o tóxicos. Los une para su eliminación y, posteriormente, vuelve a dejarlo todo más limpio.

Aunque este tipo tan solo tiene menos de un 10% de salinidad comparada con el mar, le es suficiente para realizar el ciclo completo. Sin dejar restos en la piel ni resecar el cabello. Es menos dañina tanto para el cuerpo humano como para los componentes de la instalación. Al tratarse de una materia prima procedente de la naturaleza y usada en cantidades pequeñas y limitadas, no deteriora ni estropea el fondo de la piscina, los revestimientos, escaleras o barandillas u otros accesorios de la misma.

Imagen de una piscina con sal La concentración de sal en una piscina es inferior a la de una lágrima humana. Esta es de 6 gramos, mientras que la del depósito de cloruro sódico es de 3,4 gramos por litro

¿Piscinas de sal o de cloro?

El eterno dilema que constructoras, empresarios y ciudadanos se hacen a la hora de decidir que tipo de piscina construir. En general, depende de la finalidad y la actividad a practicar dentro de la misma. Existe una gran diferencia entre una privada y una pública, de cuantas personas van a limpiarla, el tiempo de uso, etc. Todas y cada una de estas premisas determinarán si será mejor instalar una u otra. Esta ultima es ideal para competiciones, donde hay un gran vaivén de personas, al igual que ocurre en los gimnasios.

La principal diferencia entre ambas es la toxicidad o componentes empleados. Mientras que, en la tradicional se usa cloro líquido o en pastillas antibacteriano, en las que se emplea sal común son más naturales. De hecho, cuando el agua se evapora este componente se mantiene. Es decir, actúa como en una desaladora, evacuando el agua y dejando restos, sin oxidar el agua ni obstruir o decolorar los azulejos. Algo, que, si ocurre con las de cloro, las mas asequibles de edificar y mantener.

Estas, tan sólo, necesitan de media y según la extensión en temporada alta en torno a 10-20 euros en productos. Mientras que, una que emplee un producto más natural de 45 metros cuadrados, por ejemplo, necesita 80 euros para su mantenimiento. Sin contar con la instalación inicial básica de clorador salino, de en torno a 200-300 euros, que puede ascender hasta los 2.000 euros si es automática.

Imagen de una piscina con sal Las piscinas de sal pueden ser utilizadas en viviendas privadas, residenciales de obra nueva o en hoteles

Ventajas de las piscinas de sal

Dermatólogos y otro tipo de profesionales de la salud forman parte del colectivo de la sociedad que las apoya. Tienen una estética muy similar a las de cloro, pero sin olor y los efectos nocivos en la piel y los ojos que produce este producto. Construir una supone:

  • Evitar la irritación de contacto con el cloro y el fuerte olor que desprende.
  • Mantenimiento más sencillo y rápido. No es necesario controlar de forma constante los niveles de PH del agua. Los sistemas de salado se encargan de que la concentración sea la correcta en todo momento.
  • La sal permanece, aunque el agua se evapore, haciendo que sus niveles se mantengan constantes.
  • Ahorro económico. Aunque, a priori, el desembolso sea mayor, el mantenimiento es más asequibles que otros productos químicos.
  • Al tratarse de un producto natural, ayuda al medio ambiente y hace descender las emisiones de CO2 a la atmosfera.
  • Baños placenteros. Comparadas con cualquier mar que bañe la península es casi insignificante. El agua de las costas tiene entre 30 y 36 gramos de este producto por litro.
  • Es beneficiosa para enfermedades musculares o reumáticos.